Las ganas que tengo de llegar a NYC son increíbles, ya que era uno (de tantos) de mis destinos pendientes, desde tiempo atrás.
Estoy sentado en el asiento del medio de la hilera de butacas que se encuentra en el pasillo, por lo que tengo un poco difícil el ver la imponente silueta de la gran manzana mientras aterriza este incomodo pero equipado Airbus de la compañía alemana Lufthansa. Incómodo por los asientos (muchos y muy juntos); equipado porque todos y cada uno de ellos tienen una pequeña pantalla con juegos, películas, series, música… Y hasta un GPS que ahora mismo me muestra que sobrevolamos Halifax, digo yo que a Jimbo con la memoria que le caracteriza le traiga “largos recuerdos”. En resumen: viaje incómodos pero entretenido gracias a este táctil monitor que me ha permitido ver, todo ello en inglés ya que hay que ir haciendo oído, dos películas, un capítulo de How I Met Your Mother y hasta un reportaje del Rey del Pop. Para ti Mick, y porque no, también para Caque va el tema de hoy.
Ya solo queda una hora y 35 minutos de viaje, la inmensidad del Atlántico quedó atrás, ahora me toca buscarme la vida como un italiano a principios de siglo, para llegar a la capital del mundo. Sea bus o Sub-Way mañana os lo contaré.
Nacho, te dije que volvería…
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