El primero de ellos coincidió con mi primera experiencia en solitario por la ciudad de Nueva York, primera que no ultima ya que los caminos de nuestro pequeño grupo se divide por cuestiones de gustos en cuanto a visitas o actividades que ofrece esta magnífica ciudad, como se ha visto reflejado a lo largo de estos últimos tres días.
El jueves mis compañeros decidieron levantarse temprano para pasar el día comprando CD de Hardcore mientras que yo opté por bajar a St. Bryans Park a ver una exposición de los distintos musicales. Un sitio precioso, se trata de un parque de un tamaño considerable rodeado por tres de sus cuatro lados por enormes rascacielos, dejando la base a la Biblioteca Pública. Pues bien estuve en torno a media hora viendo a los diferentes musicales, de los cuales destaco la presencia de David Bryan, teclista y compositor de Bon Jovi.
Cuando terminé y ya con el tiempo justo decidí ascender por la quinta avenida hasta la escuela, previa parada (cómo no) en Times Square, impresionante como el día anterior y el siguiente, que también volvería.

Tras las horas de clase, salí ya con mis amigos y cogimos el primer tren que nos llevó aBrooklyn y Queens, barrios periféricos pero que deseábamos conocer y la verdad que tenían su cosa. Repleto de latinos o de chinos (agrupados en distintas zonas) donde cada uno tenían sus negocios y sus costumbres, vamos que nos gustó verlo.
Siguiente día. Nos acercamos a la destruida y comercial zona cero. Destruida por lo que todos sabemos que hizo el barbas y comercial porque desde el “sufrimiento” se lucran a base de postales y libros con títulos tan identificativos como “sufrimiento” “caos” y cosas del estilo, la verdad es que hay que acercarse a ver, lo poco que ves, pero el lugar se ha llenado de morbosos, o ese aspecto me dio.
Clase, compras y poco más que el cansancio va haciendo mella y a este ritmo…
Ayer me volvió a tocar salir solo, pero como para empezar a andar todo el día es malo tener el estómago vació, pedí un pollo en el puesto típico de carrito que en toda película americana de acción o bien tiran por una cuesta o bien atropellan. Pues bien el dichoso pollo en salsas enrollado en pan de pita goteaba y…no me di cuenta hasta Park avenue. Tres manzanas después de que comenzara a andar, así que los Levi´s recién estrenados se me mancharon. No importa yo sigo caminando todo el día, total no me conoce nadie. Entre a Central Park a la altura de la 96 (casi arriba del todo) y me adentré en él. ¡Increíble! Es impresionante como tanta naturaleza puede estar incrustada entre enormes bloques de hormigón, la vista aérea que es retratada en algunas postales impresiona.
Comencé por el lago Onasis y aluciné al ver al otro lado la primera línea de edificios. Una maravilla ideal para salir a correr y preparar la famosa maratón de NY. Tras terminar de bordearlo, en lo que tardé algo más de una hora debido a su inmensidad y mis constantes paradas para fotografiarlo, me adentré en el Strawberry fields, parte del parque denominada de esa manera con el fin de homenajear al mito británico afincado en NY y asesinado por un fanático, John Lennon, en la zona donde se encontraba otro pequeño lago decidí tumbarme, pues en su orilla había un hombre tocando canciones en su honor y la verdad que lo hacía francamente bien.
Concluí mi visita al parque atravesando una enorme explanada repleta de gente tomando el sol y en la cual temí por mi vida, porque las pelotas de baseball y los discos invadían el espacio vital de mi cabeza.

Tras salir del parque entré al hotel plaza (como bien me ha enseñado mi madre) donde además de disfrutar viendo lo bonito que es, disfruté creyéndome por un tiempo Mick Dundee, pues fue allí donde se rodaron algunas secuencia de tal mítica película que de alguna manera estuvo muy presente en mi infancia. Andando me dirigí hacia el Rockefeller Center y tras realizar nuevamente la visita obligada a Times Square, cogí el metro hacia la residencia reventado. Esto ha sido todo por hoy.
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