Cumpliendo una semana en la enorme manzana, coincidiendo con el 40 aniversario del supuesto “Gran paso para la humanidad” y el no menos importante X aniversario de mi madre, me he despertado, como cada mañana con el sol, que al no encontrar resistencia, se cuela por la ventana de mi habitación impidiendo que continúe disfrutando de un descanso necesario tras tanto andar y visitar.
Estoy muy contento, no porque sea su cumple de mi madre, que también, sino por todo en general. ¡Estoy viviendo en Nueva York! Yo sí que puedo decir, como rezan tantas camisetas, I Love NY.
A lo que íbamos. Ayer después de actualizar el blog nos echamos a la calle y volví a Central Park, que por cierto, me volvió a impresionar. Tras salir de él a las 17.00 más o menos, fuimos hasta el Guggenheim, que estaba cerrado, pues a las 18 es la hora en la que terminan las visitas. Con poco ánimos de conseguir entrar, nos dirigimos hasta el Met (Metropolitan Museum of Art) y…más de lo mismo, así que resignados nos subimos por la quinta (que tampoco es mal plan),viendo escaparate tras escaparate; que triste o no, se ha convertido en un sitio igual de turístico que cualquier cosquillacielos (esa es para ti, Papá) y he de reconocer que he sucumbido a sus encantos.

Aún embobado ante tanta joya y lujo, se me ocurrió ir hasta Times Sq. Porque las entradas de los musicales son rebajadas allí si las compras el mismo día del espectáculo y…¡Sorpresa! También estaba cerrado. ¿A esas horas? Luego somos los españoles los que no trabajamos.
Con la misma a casa a cenar y a ver algún capítulo.
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