Subida al Empire State Building. Pues eso que tras empeñar un riñón (20$) y hacer una larga cola (1h) me subieron en un ascensor que iba de veinte en veinte plantas y que tardo aproximadamente un minuto en detenerse en la vigésima. Donde tuve que esperar otros veinte minutos para poder coger el segundo y último ascensor que me dirigiría hasta la planta 86 desde donde se observan unas vistas increíbles. Pasé unas tres horas codeándome con el resto de turistas para conseguir la mejor foto del precioso paisaje. Vi todo Nueva York de día, poniéndose el sol e iluminado con todas las luces de la ciudad, de verdad que precioso.

Miércoles 31, despedida del Bridge. Empezaba a llover y amenazaba tormenta, así que me quité los pantalones largos que llevé durante la mañana y me puse unos cortos, que se mojan menos. Tomé la línea 6 hacia el puente de Brooklyn y justo en el medio, con la mirada dirección Manhattan me quedé 30 minutos debajo de la tormenta mientras el resto de turistas corrían hacia sus respectivos destinos. Increíble despedida.

a por la costa oeste ¡¡¡. buen viaje, y sigue contando, que te sigo puntualmente.
ResponderEliminarme manda un abrazo muy fuerte para tí Margarita, le encanta la aventura que estas viviendo.
ResponderEliminarbesos de Sonia y Rafa, tienen muchas ganas de que les cuentes en directo.
ResponderEliminarHola chiquitin, te diré que me lo paso genial leyendo tu blog, escribes de bien ¡ ¡ ¡¡ ¡ tú sigue así corazón, que sepas que en Santander te leemos ok. Muchos besitos y cuando vuelvas espero que vengas por la oficina a vernos. Alicia
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