
Como esos emigrantes que llegaban a la bahía de Manhattan y embobados miraban hacia los altos bloques que, de alguna manera rigen el mundo; me he sentido hoy al atravesar tan mítica bahía en una especie de enorme pedreñera.
Esta mañana al salir de la escuela hemos cogido el metro hacia un Wall Street (en horas bajas), pero igual de transitado que siempre, digo yo porque estaba lleno. La bolsa, cerrada por motivos de seguridad no me ha impresionado en absoluto, es más, no era ni siquiera el más bonito edificio de la zona. Después fuimos (con perdón y literalmente)a tocarle los huevos al toro de Wall Street que en teoría da suerte y que simboliza la fortaleza del mercado norte americano.
Al concluir cogimos el Ferry que nos dirigía a Staten Island para ver la estatua de la libertad y tomarnos las pertinentes fotos. Muy bonitas vistas de Manhattan y del puente de Brooklyn, pero la estatua en sí me decepcionó bastante, la imaginaba mas grande. Eso sí el paseo en barco mereció la pena y mucho.
Ya desembarcados, dividimos nuestros caminos y yo decidí acercarme hasta el Moma. un montón de gente se agolpaba a sus puertas como viejas a las de El Corte Inglés un día de rebajas. Esto se debía a que hoy era el día gratuito y por ello miles de gorrones (entre los que me incluyo) estábamos ansiosos de mucho arte a coste cero.
Si me impresionó el MET, este no fue menos. Más moderno, más innovador y al igual que el MET, muy pero que muy europeo. Anduve entre Picasso, Van Gogh, Gauguin y Miró durante unas cuantas horas y no me fui de allí sin ver la obra del Mito del Pop Andy Warhol.
Llegado a casa y descansando después de tanto andar, me encuentro en el ordenador escribiendo esto.
Hasta mañana
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradezco vuestros comentarios...