Estoy sentado en mi nueva clase esperando al profesor y este ha sido el primer momento en el que he podido sentarme a escribir. Ahora solo escucho el murmullo de personas de diferentes países hablando inglés, entre los que se distingue inconfundiblemente algún acento español. A mi lado dos asiáticos: Charlie Taiwanés (muy simpático) y a mi derecha X, pongo X porque no sé escribir Coreano (no tan simpático, tirando a prepotente).
Os describo el día. Esta mañana nos levantamos a una hora prudente y fuimos a hacer la compra a un súper mercado donde todos y cada uno de los empleados a excepción del encargado eran latinos, así que nos trataron como en casa. Al terminar de comprar y ya con calma, nos hicimos la comida, Nachos con distintas salsas y dos sándwiches para cada uno. Cuando terminamos planeamos nuestras visitas del día y cogimos el metro hasta la escuela donde ahora mismo os escribo.
Ya de vuelta en la residencia y más muerto que muertin os describo mis andanzas del día. Tras terminar las horas de clase (que es a lo que vine), en las que se han tratado temas diversos como la influencia de Mozart en la inteligencia o la actualidad en Cuba, nos dirigimos andando hacia Times Square, que se encuentra a tan solo seis minutos desde la escuela. No sabría como describirla me ha impactado muchísimo, sé que es un lugar donde me perderé más veces a lo largo de mi estancia en esta gran ciudad.
Finalizamos el día subiendo Broadway y contemplando esta mítica avenida repleta de gente, coches, luces y humo que asciende del subsuelo. ¡Algún día llenaré estos patios!
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