Empezó el miércoles, cuando fui citado en el hotel en el que descansaba el equipo técnico. A la puerta llegué a las ocho menos diez, para tener unos minutos en los que darme cuenta de lo que iba a vivir. Desde la puerta observé a la gente que iba entrando y cuando mi nuevo reloj hizo bip-bip, atravesé la puerta giratoria. En el hall estaban dos chicas de producción junto con mis compañeras, que al igual que yo, pudieron tener un breve papel gracias al video-casting.
Estuvimos charlando un rato hasta que Jaume Balagueró bajó a nuestro encuentro. Nos sentamos en unos sofás, los tres pupilos frente al maestro (así fue apodado durante el rodaje), miramos el guión y hablamos distendida mente de cine y literatura hasta que vino Pablo Rosso, director de fotografía, que se unió a nuestra conversación hasta su fin.
Al terminar y despedirnos hasta el día siguiente, tuve mi primera entrevista del fin de semana, el entrevistador era del departamento de publicidad de Mahou que haría una nota de prensa para enviar a El Diario Montañés y el Alerta.
Notando ya los nervios y con mucha ilusión por el día próximo fui a cenar con Caque y unas amigas, pero pronto fuimos para casa para ensayar el breve texto que al día siguiente tenía que interpretar.
A las dos me metí en la cama, los nervios se hicieron presentes durante la noche despertándome en varias ocasiones y generándome unas buenas ojeras al día siguiente. Eso no era problema, porque a las 8,30 tocaba sesión de vestuario, maquillaje y peluquería, así que las muestras de cansancio fueron tapadas con cosméticos.
Como aparento menos edad que la que tengo, el director decidió que los encargados de vestuario, maquillaje y peluquería se coordinaran para lograr un look que me diese un aire más mayor. No sé si lo lograron.
Todos listos a las 9,30 para hacer un teatrillo en el que modificamos parte del texto y ensayamos la escena que teníamos que rodar. Los nervios iban creciendo al ver todo el equipo de profesionales, tanto técnico como artístico. Tuvimos una mañana intensa de rodaje, que se vio afectada por varios saltos de los plomos que provocaron la necesidad de volver a iluminar. Además era el día de la prensa y esto también nos perjudicó en la planificación.

En este tiempo di mis primeras entrevistas, fue una sensación rara pero divertida. Una de estas entrevistas la podéis escuchar aquí mismo:
http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/diario-rodaje-vivir-25/csrcsrpor/20100425csrcsr_11/Aes/
Aquí tenéis un video mientras me maquillaban:
Aquí la escena en la que aparezco desde el monitor del director de fotografía:
Acabamos de grabar a las cuatro y por fin pudimos comer, era una mesa grande, de unas treinta personas. Allí estaba todo el equipo que trabajó en la película. La comida fue agradable, hablando de cine, teatro y anécdotas, pero los teléfonos no paraban de sonar dejando conversaciones a medias. Al acabar las alcachofas y el escalope fuimos a la segunda localización, un piso cerca de la Plaza Mayor, dónde se rodaría el grueso del cortometraje.
Durante esa tarde solo se ensayó, porque la jornada matutina fue muy larga y el equipo decidió planificar para que la jornada siguiente fuera mas breve. Así que me despedí del equipo hasta el día siguiente.
"Que esto es como todo muy nuevo... y nada"
ResponderEliminar¡Guapo ostia! ¡Guapo! Hoy viene el gordo para Salamanca y yo inauguro mi blog ;)
Un beso putángano. ¡No veas que ganas tengo de ver el cortanskans!
¿En vestuario le biste el rabo a Mario Casas? ¡¡¡¡Dime que sí, por favor!!!!
¿Eres una prostituta belga?
ResponderEliminargrande actor!
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