jueves, 26 de marzo de 2009

Scofield miente

Michael Schofield nos ha mantenido engañados a todos durante el tiempo que pasó primero en Fox River y posteriormente en Sona; o mucho cambia el sistema penitenciario respecto al americano y al panameño (que me lo creo más) o todo lo que nos ha contado es mentira.





Con este guiño a la serie que muchos de vosotros seguro seguís Prison Break, quería introduciros a mi edificante visita a la prisión de Topas.
Por los pasos…

Fui hoy a las 16.h junto a mis compañeros Ibón y Manuel a la facultad ya que habíamos quedado con nuestra catedrática de Radio para acudir a la citada cárcel y... la verdad que todo el trayecto fue un continuo “chorreo” (término de inminente actualidad), puesto que nos había conseguido una entrevista con dos integrantes de la compañía teatral propia del centro y no teníamos preparadas las preguntas. Frente a este comienzo tan negro, he de reconocer que el resultado final fue óptimo.

Nada más llegar a la cárcel, el celador nos dio las acreditaciones (previos permisos solicitados con más de 24 horas de anterioridad) y cruzamos la cárcel, puerta tras puerta, con los pertinentes guardias de seguridad abriéndonos paso hasta llegar a una minúscula pero acogedora emisora de radio. Digo acogedora puesto que allí nos esperaban dos técnicos, licenciados en sus países antes de ser detenidos y las dos chicas que tendríamos que entrevistar, procedentes de Rumanía y Colombia respectivamente.



Previamente a la emisión de la entrevista, introdujimos unos minutos de música que nos sirvieron de colchón para conocer brevemente a las protagonistas y así podernos preparar una entrevista aceptable. Sus experiencias en prision al margen de lo teatral, es decir, sus vivencias, nos conmocionaron por su dureza y la verdad es que la puesta posterior en antena, nos dio a todos una lección de superación y de una gran motivación que te hacen continuar en los momentos duros y que no nos muestran en las series y películas de ficción ambientadas en centros penitenciarios.

Finalmente la entrevista salió mucho mejor de lo esperado y tuvo cierta carga emotiva culminada con un caluroso aplauso, debido a que una de las dos entrevistadas obtendrá en el día de mañana la libertad y podrá encontrarse, tras seis largos años con sus dos hijas de 7 y 9 años residentes en Rumanía.

La despedida fue bonita y nos deseamos los mejor, reconocieron sentirse muy a gusto y nos propusieron una cercana vuelta, por lo que deduzco que quedaron contentos con el resultado, sino profesional, si humano, que en definitiva es de lo que se trataba nuestra fugaz visita.

Espero que os haya gustado mi experiencia de hoy. Mañana congreso…ya os contaré
Juan.

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